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“Journey of the Soul”

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Exhibición

El Canto del Alma

Devoción, identidad y lo sagrado en la conciencia de Kṛṣṇa

 

Textos en Español

El canto del alma

Devoción, identidad y lo sagrado en la conciencia de Kṛṣṇa

El canto del alma (Song of the Soul) le invita a emprender un viaje de autodescubrimiento centrado en el corazón, inspirado en las enseñanzas atemporales de la Bhagavad-gītā.

La palabra sánscrita gītā significa “canción”.

Algunas canciones se escuchan con los oídos. Otras, con el corazón.

A través del arte, la música y las tradiciones de sabiduría del bhakti-yoga —el yoga del amor y la devoción—, esta exposición explora una idea profunda: que, más allá de las identidades relativas asociadas al cuerpo, la cultura, la nacionalidad, las creencias y las circunstancias vitales, existe un ser eterno: una chispa individual de conciencia divina.

Sin embargo, el alma no canta sola.

De acuerdo con la Bhagavad-gītā, nuestra naturaleza más profunda se revela en relación con el Supremo, puesto que el alma individual (ātma) y la Superalma (Paramātmā) están eternamente conectadas. El canto del alma es, por consiguiente, el gozoso intercambio entre lo finito y lo Infinito: el llamado de lo Divino y la amorosa respuesta del alma. Es esta relación recíproca la que yace en el corazón del viaje del alma a través de la vida encarnada.

A través de las pinturas devocionales contemporáneas de Śyāmarāṇī Dāsī , junto con la fotografía, la música sagrada y los medios inmersivos, las enseñanzas universales de este «canto» se traducen en una experiencia vívida y accesible.

A lo largo de esta exposición, el kīrtana (cantos y relatos sagrados) se presenta tanto como una expresión cultural como una práctica viva de conexión y despertar. En una época de fragmentación y desconexión, esta exhibición nos recuerda que, bajo el ruido del mundo material, existe un canto sagrado: siempre presente, siempre accesible y a la espera de ser escuchado.

Que esta exposición te inspire a escuchar profundamente y despierte aquello que siempre ha residido en tu corazón.

La Búsqueda Universal

Hay momentos en la vida en los que cada persona se enfrenta a preguntas que se esconden detrás de los patrones y suposiciones predeterminados de la vida cotidiana:

¿Quién soy yo realmente?

¿Por qué actúo como lo hago?

¿Cuál es la naturaleza del mundo que me rodea y por qué experimento sufrimiento en él?

¿Existe una realidad o un poder superior que guíe la existencia?

¿Qué perdura en medio del paso del tiempo?

Tales preguntas suelen surgir en momentos de incertidumbre, pérdida o transformación, cuando las formas habituales de pensar ya no ofrecen respuestas satisfactorias.

La epopeya atemporal de la Bhagavad-gītā comienza en un momento como este. De pie entre dos ejércitos opuestos de sus propios parientes, maestros y amigos de toda la vida, desplegados en el campo de batalla en anticipación de una inminente devastación total, Arjuna se ve agobiado por la duda y la desesperación. Enfrentado una crisis que ni la fuerza, ni el conocimiento, ni el poder terrenal pueden resolver, recurre a su amigo y conductor del carruaje, el Señor Krsna, en busca de guía.

Lo que sigue es uno de los grandes diálogos espirituales de la humanidad: una exploración del del ser, la conciencia, la acción, el tiempo y lo Divino.

La búsqueda de Arjuna refleja un viaje universal que nos habla a todos: el deseo por comprender quiénes somos, cuál es nuestro verdadero propósito y cómo debemos actuar en un mundo moralmente complejo. En el corazón de esta búsqueda reside el anhelo de verdad, amor y felicidad duradera.

Encuentro: Guías internos y externos

Sintonizando

A medida que prestamos más atención a la canción interior de la vida, la curiosidad abre la puerta a un conocimiento superior. Dispuestos a dejar atrás el piloto automático y romper los ciclos habituales del karma, naturalmente nos volcamos hacia una búsqueda más profunda con una mente abierta y receptiva.

A su debido tiempo, la dirección que buscamos llega con la misma naturalidad que una nube de lluvia vertiendo sus aguas nutritivas. Esta sabiduría nos llega desde dos frentes: por dentro mediante el guía interior, y por fuera mediante maestros, mentores y guías espirituales. El más destacado de ellos es el maestro espiritual, siendo un medio transparente que transmite el conocimiento trascendental directamente al corazón.

Aprendizaje centrado en las relaciones

La Bhagavad-gītā muestra el arquetipo de este vínculo sagrado. Como maestro espiritual y amigo, Kṛṣṇa conduce a Arjuna por la ciencia del karma-yoga (el camino de la acción), el jñāna-yoga (el camino del conocimiento) y la realización del ser más allá del cuerpo y la mente temporales. Sin embargo, estas enseñanzas no son un fin en sí mismas; llevan progresivamente a la conclusión de la Gītā: el bhakti-yoga, el camino de la devoción amorosa.

El conocimiento solo se vuelve transformador cuando se aplica. La Bhagavad-gītā confirma este proceso de aprendizaje espiritual basado en el vínculo. Al cultivar una relación de amor, servicio y devoción hacia el maestro espiritual, lo que empieza como una simple recopilación de datos se convierte poco a poco en sabiduría y comprensión como experiencia de vida.

Expansión de la conciencia

Este grupo de obras de arte profundiza en las enseñanzas de la Bhagavad-gītā sobre la distinción entre el cuerpo, la mente y los sentidos; y el ser consciente (ātma), así como en la relación entre el ser consciente y la Superalma (Paramātmā), formulando la pregunta: ¿Cómo sabemos lo que sabemos? Invita a reflexionar sobre la percepción, la conciencia y la naturaleza del ser.

El campo de la experiencia

En la Bhagavad-gītā, el Señor Kṛṣṇa describe el cuerpo y la mente como el campo de actividad (kṣetra), la arena en constante cambio donde se desarrolla la vida. Este campo comprende los elementos físicos, los sentidos y sus objetos, además de las facultades sutiles de la mente, la inteligencia y el ego falso que moldean nuestra percepción de la realidad.

El Conocedor del Campo

A medida que la sabiduría madura, comenzamos a reconocer una profunda distinción entre el campo de actividad (el ámbito material) y el conocedor del campo (kṣetrajña) — la presencia consciente que observa, experimenta y es consciente del campo.

El conocedor del campo se divide en dos: el alma y la Superalma. El primero es el ser individual, el ente vivo consciente que experimenta el mundo a través del cuerpo y la mente. La segunda es la Superalma, la presencia divina que habita en todos los seres como el testigo, guía y conocedor supremo. Inseparablemente presente, la Superalma acompaña al alma individual vida tras vida, ofreciendo la posibilidad de una conciencia y una relación cada vez más profundas.

Desbloqueando el autoconocimiento

Esta sabiduría transforma la relación del alma condicionada con el cuerpo, la mente y los sentidos, alineándolos con su inteligencia superior para que funcionen de manera armoniosa y no conflictiva.

Al volverse consciente de los instrumentos de percepción y de la naturaleza de la realidad material y espiritual, una persona puede ajustar estos instrumentos y percibir las cosas con mayor claridad, comprendiéndolas tal y como son. Dicho conocimiento de uno mismo se convierte en el fundamento del amor.

Un llamado al amor

En esencia, la Bhagavad-gītā es un llamado a despertar el amor: a elevarse por encima de las ilusiones causadas por la falsa identificación con la materia que nos separan de nuestro ser real. Para comprender en su totalidad el mensaje de la Bhagavad-gītā, primero debemos comprender a su orador, Kṛṣṇa. Si bien la Gītā comprende las múltiples formas en que se concibe y venera a lo Divino —tales como la luz infinita que todo lo penetra de Brahman, el Testigo interno, el Creador, el alma del universo y el Señor Supremo—, su punto culminante es la revelación más plena de lo Divino como la Personalidad de Dios que todo lo atrae, Kṛṣṇa, la Realidad de la Belleza, en quien se puede materializar el máximo potencial para una relación amorosa.

Adentro del bosque de tu alma

Así, la esencia del mensaje de la Gītā se encuentra en Vraja (los bosques sagrados de Vṛndāvana), comprendido tanto como la morada eterna de Rādhā y Kṛṣṇa, así como un estado de conciencia de Kṛṣṇa que despierta en el interior. Allí, donde el alma encuentra su plenitud en una relación amorosa con Kṛṣṇa — El depósito del placer y El océano de amor ilimitado —; se conoce al Ser Supremo a través de relaciones amorosas íntimas (rasas): ya sea como sirviente, amigo, progenitor o amado.

Las pinturas de Vṛndāvana
de Śyāmarāṇī dāsī

Esta sección presenta una selección de las célebres pinturas de Vṛndāvana de Śyāmarāṇī dāsī, el conjunto de obras por el cual es más conocida. Creadas principalmente durante su estancia en la tierra sagrada de Vṛndāvana, India, y sumergida en prácticas devocionales, estas obras ilustran el juego divino y las amorosas relaciones que comparten el Señor Kṛṣṇa y Sus devotos. En el mundo espiritual, el amor alcanza su máxima expresión en la Pareja Divina, Śrī Śrī Rādhā y Kṛṣṇa, cuyos pasatiempos eternos son el corazón de Vṛndāvana. En la tradición Gauḍīya, Śrī Rādhā es honrada como la personificación suprema de la devoción, a través de la cual se revela la expresión más elevada de amor por Kṛṣṇa. En conjunto, estas pinturas invitan al espectador a entrar en ese mundo de amor divino.

Síntesis: Kīrtana, comunidad y cultura.

Desde el humilde sabio hasta el escenario mundial: 60 años del movimiento mundial de kīrtana

La historia del movimiento mundial de kīrtana es también una historia de la intersección entre mantra, música y cultura.

A lo largo de esta muestra, se invita a los visitantes a descubrir el perdurable legado cultural del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa y las diversas formas en que este ha inspirado a artistas, músicos y buscadores espirituales de distintas culturas, generaciones y tradiciones.

Desde la música clásica y el jazz hasta los sonidos revolucionarios del rock and roll, R&B, hip-hop, pop, punk, new age, músicas del mundo y más allá, el mahā-mantra y la sabiduría devocional de la tradición del bhakti por Kṛṣṇa han trascendido las barreras culturales y musicales, inspirando a generaciones de artistas a explorar la relación entre música, la música, la espiritualidad y la transformación social.

Raíces del movimiento

El movimiento tal como se le conoce hoy en día no comenzó en un escenario de conciertos ni en un estudio de grabación, sino con las oraciones sinceras y la devoción de un humilde santo en Vṛndāvana, India. Mientras residía en sus habitaciones modestas del templo Rādhā-Dāmodara a finales de la década de 1950, Śrīla A.C. Bhaktivedānta Svāmī Prabhupāda se dedicó a traducir textos sagrados al inglés y a redactar comentarios, preparándose así para cumplir la misión que su maestro espiritual le había encomendado décadas atrás: dar a conocer las enseñanzas del bhakti-yoga y del movimiento de saṅkīrtana (el canto congregacional del Santo Nombre) al mundo de habla inglesa y más allá.

En una época en la que las interpretaciones disponibles en inglés de la literatura sagrada de la India, como la Bhagavad-gita, estaban moldeadas por perspectivas seculares occidentales, suposiciones de la era colonial o marcos filosóficos modernos y a menudo ateos, sus obras presentaron por primea vez a una audiencia global de habla inglesa la erudición tradicional, la integridad teológica y la práctica devocional viva del bhakti-yoga.

Preservando la autenticidad cultural

Décadas de 1980 y 1990

Si bien el kīrtana no se limita a una sola cultura y se presta naturalmente al intercambio cultural, la fusión y la innovación, Śrīla Prabhupāda impulsó dicha adaptación como un medio para llegar a audiencias más amplias y elevar la conciencia humana. Al mismo tiempo, destacó el estudio profundo y la asimilación de las enseñanzas devocionales Gauḍīyas de Śrī Caitanya Mahāprabhu, quien apareció en la Bengala Occidental en el siglo XVI, para que las nuevas expresiones de kīrtana siguieran arraigadas en sus raíces espirituales, musicales y culturales.

En 1967, Śrīla Prabhupāda trajo a su discípulo Acyutānanda dāsa a la India para estudiar los estilos tradicionales de kīrtana y la cultura devocional bajo la guía de sus asociados y hermanos espirituales más cercanos, Śrīla Bhakti Rakṣaka Śrīdhara Mahārāja, Akiñcana KṛṣṇadāsaBabaji y Śrīla Bhakti Dayita Mādhava Mahārāja. Allí se sumergió en el aprendizaje del bengalí y de las melodías tradicionales, en el arte de tocar instrumentos devocionales y en la asimilación de la cultura espiritual que rodea al kīrtana, llevando de vuelta estas prácticas auténticas a las comunidades occidentales a través de cancioneros y grabaciones.

Tras la partida de Śrīla Prabhupāda de este mundo en 1977, el movimiento, aún en sus primero años fuera de la entró en un periodo de mayor introspección. A petición de Śrīla Prabhupāda, Śrīla Śrīdhara Mahārāja y Śrīla Nārāyaṇa Mahārāja continuaron brindando orientación espiritual a sus discípulos y seguidores a lo largo de las décadas de 1980 y 1990, contribuyendo a preservar la continuidad y la integridad de la tradición devocional viva.

Bailando hacia el nuevo milenio

Década de 2000 – Presente

Al entrar en el nuevo milenio, el kirtana surgió como una forma reconocida de música espiritual y del mundo, llegando a nuevas audiencias e incluso recibiendo el reconocimiento de los premios Grammy. Una nueva generación de practicantes, muchos de los cuales habían crecido dentro del movimiento, comenzó a difundir su música y sus enseñanzas con su propia voz. Artistas devocionales como Kṛṣṇa dāsa brahmacārī, Sudevī dāsī y Kiśorī-mohana dāsa, Gaura-vāṇī dāsa ,  Madi dāsa, Jahnavi Harrison y Acyuta Gopī han desempeñado un papel fundamental a la hora de acercar la tradición devocional viva a nuevas audiencias; por su parte, músicos tan diversos como Kula Shaker, Willow Smith y Thievery Corporation han interactuado —directa o indirectamente— con los sonidos, las temáticas y los conceptos espirituales del kīrtana. En conjunto, estos artistas están llevando el kīrtana y el bhakti a millones de personas en todo el mundo.

Esta nueva etapa fue moldeada en parte por Śrīla Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja, quien durante décadas fue ampliamente reconocido en el Movimiento en la India como un cantante de kīrtana empoderado y líder espiritual. Su canto y sus enseñanzas singulares inspiraron a una nueva generación y ayudaron a expandir la cultura del kīrtana más allá de los límites institucionales. Incorporó una mayor parte del vasto tesoro de oraciones y cantos devocionales, revelando así la rica herencia de la tradición. Tal como Śrīla Prabhupāda había hecho antes que él, también empoderó notablemente a las mujeres como maestras y líderes del kīrtana, mientras iluminaba estados de ánimo devocionales más profundos, especialmente la centralidad de la devoción a Śrī Rādhā.

Sesenta años después, el movimiento global de kīrtana ha madurado hasta convertirse en una cultura espiritual interconectada. Personas de diversos entornos sociales y religiosos continúan descubriendo el potencial del bhakti-yoga y del mahā-mantra, encontrando inspiración en esta antigua práctica.

Altar de Jagannātha, Baladeva, y Subhadrā

Deidades tradicionales de madera tallada procedentes de Orissa (India), tal como se veneran en hogares y templos de todo el mundo. Jagannātha (a la derecha) es una forma del Señor Kṛṣṇa, acompañado aquí por Su hermana Subhadrā (en el centro) y Su hermano Baladeva (a la izquierda).

Deidades en préstamo de Subala-sakhā Dāsa

Altar en préstamo por Sacred Vedic Arts, Miami

 

Jagannātha, el «Señor del Universo», ha sido venerado durante milenios en la antigua ciudad costera de Jagannātha Purī, en el estado de Orissa, India. Con Su característica sonrisa amplia, Sus grandes ojos circulares y Su forma abstracta, la apariencia de Jagannātha difiere de las representaciones tradicionales de las deidades védicas. Su rostro de colores vivos y Sus rasgos geométricos sencillos transmiten tanto pura alegría como un profundo misterio. Sus brazos abiertos en un gesto de bienvenida — o quizás en asombro de éxtasis espiritual—, mientras que Su cuerpo compacto esta ricamente adornado con vestiduras coloridas, flores y ornamentos. Él no es otro que Kṛṣṇa, pero manifestado a través de una forma artística audaz y abstracta; irradia amor por todos, por cada ser vivo del universo, haciendo honor a su nombre: el «Señor del Universo».

Ratha-yātrā: Llevando la divinidad a las calles

Desde hace milenios, el Ratha-yātrā (el festival de las carrozas) se celebra en la antigua ciudad costera de Purī, India. Cada año, las Deidades del Señor Jagannātha, Baladeva y Subhadrā son llevadas en magníficas carrozas ante multitudes de millones de personas, conmemorando el viaje de Kṛṣṇa para reencontrarse con los habitantes de Vṛndāvana y simbolizando el profundo anhelo del alma de unirse a Él, la Fuente Suprema.

El festival del Ratha-yātrā jugó un papel clave en el movimiento mundial de Conciencia de Kṛṣṇa al convertir una tradición milenaria centrada en los templos en un festival global dinámico. Introducido en Occidente por Śrīla A.C. Bhaktivedānta Svāmī Prabhupāda, el festival trajo el saṅkīrtana (canto congregacional), la adoración y la distribución de prasāda (alimento espiritual bendecido) directamente al corazón de las grandes ciudades occidentales.

El primer Ratha-yātrā occidental tuvo lugar en el Golden Gate Park de San Francisco en 1967, cautivando a la generación de la contracultura. Ya en 1969, las grandes procesiones por los sitios más emblemáticos de Londres, como Trafalgar Square, realzaron la presencia de esta tradición en Europa. El ímpetu global alcanzó su punto máximo en 1976, cuando enormes carrozas de madera desfilaron por la Quinta Avenida de Nueva York, estableciendo firmemente la Conciencia de Kṛṣṇa en la ciudad de mayor influencia cultural. Al transformar las calles cotidianas en espacios sagrados, el Ratha-yātrā desmitificó la filosofía del bhakti-yoga, invitando a millones de personas en todo el mundo a experimentar el gozo devocional de primera mano.

 

El canto del alma en África

El crecimiento del bhakti-yoga y de la cultura del kīrtana en todo el continente.

El movimiento Hare Kṛṣṇa echó raíces en África durante la década de 1970, difundiendo un mensaje de igualdad espiritual que resonó profundamente en todo el continente. Clave en esta expansión fue Su Santidad Bhakti Tīrtha Svāmī, un monje y gurú afroamericano. Honrado con el título de gran jefe en Nigeria, tendió un puente entre la filosofía espiritual y la labor humanitaria, impulsando la construcción de escuelas y comunidades agrícolas, así como iniciativas de ayuda alimentaria en toda África.

Su liderazgo lo llevó a relacionarse con Nelson Mandela. Durante su primer encuentro, Mandela reveló que había memorizado versos de la Bhagavad-gītā mientras estaba encarcelado en Robben Island, recurriendo a su sabiduría para mantener vivo su espíritu. Mandela acogió con entusiasmo los principios no sectarios del movimiento y asistió a los festivales del Ratha-yātrā en su calidad de presidente. Gracias a la visión pionera de Bhakti Tīrtha Svāmī y al aprecio de Mandela por los valores espirituales universales, el movimiento Hare Kṛṣṇa floreció hasta convertirse en un hilo vibrante y respetado del rico tapiz cultural y espiritual de África.

Śyāmarāṇi Dāsi

El arte de la vida espiritual

Las pinturas de Śyāmarāṇī Dāsī constituyen una puerta visual hacia el mundo sagrado que se explora en El canto del alma (Song of the Soul). Sus pinturas devocionales luminosas y contemporáneas han acercado a generaciones de espectadores a la belleza del bhakti-yoga.

La obra de Śyāmarāṇī dāsī está profundamente arraigada en la tradición Gauḍīya Vaiṣṇava de la India, conocida popularmente como el movimiento Hare Kṛṣṇa. Sus pinturas dan vida a los profundos pasatiempos y enseñanzas de los Vedas, no solo en cuanto a detalles narrativos, sino también en su esencia espiritual. Siendo una de las primeras discípulas de Śrīla A.C. Bhaktivedānta Svāmī Prabhupāda y destacada estudiante de Śrīla Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja, su trabajo está inspirado en la guía de sus maestros espirituales. Con una trayectoria que abarca casi seis décadas, ha producido más de 300 obras originales. Las obras de arte de Śyāmarāṇī han aparecido en libros traducidos a más de setenta idiomas, con una circulación combinada de más de 550 millones de ejemplares.

Reconocida por las instituciones culturales más importantes de la India por sus contribuciones al patrimonio espiritual y artístico del país, Śyāmarāṇī dāsī es una de las pocas mujeres gurús de su linaje. Como fundadora de Sacred Vedic Arts en Miami, ella continúa enriqueciendo espiritualmente a las nuevas generaciones y creando un lenguaje visual que conecta a Oriente y Occidente. Mediante su obra, invita al público a un mundo donde se unen la devoción, la belleza y la trascendencia.

Śrila A.C. Bhaktivedānta Svami Prabhupāda (1896–1977)

Fotografía cortesía de Bhaktivedānta Book Trust International.
Utilizada con permiso.

Su Divina Gracia, Śrīla A.C. Bhaktivedānta Svami Prabhupāda, es el pionero a nivel mundial del movimiento de consciencia de Kṛṣṇa y el Fundador de la Sociedad International para la Consciencia de Kṛṣṇa (ISKCON). Tradujo y escribió comentarios sobre más de ochenta volúmenes de literatura védica, incluyendo la Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam. En tan solo doce años, realizó una maravilla divina. Con la ayuda de sus seguidores y discípulos — entre los primeros de los cuales estaba Śyāmarāṇī dāsī— logró difundir una de las tradiciones más sagradas de la India a todas partes del mundo y hacer del nombre de ‘Kṛṣṇa’ una palabra familiar, cumpliendo así las instrucciones de su maestro espiritual.

Śrīla Prabhupāda fue la inspiración y el motor de la obra de arte que evolucionó hasta convertirse en la Escuela de Arte Bhaktivedānta de la cual Śyāmarāṇī fue la primera integrante. Las obras de esta exposición representan dicho movimiento.

Fue Śrīla Prabhupāda quien llevó el mensaje teísta más sublime de la Bhagavad-gītā tal como es al escenario mundial, comenzando con su primera publicación histórica en 1968 a cargo de la editorial Macmillan. Al hacerlo, se convirtió en un refugio para miles y en una fuente de inspiración para millones más; muchos de ellos nunca lo conocieron en persona, pero hasta el día de hoy sienten que le deben una deuda de gratitud infinita.

Śrila Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja (1921–2010)

Fotografía, Subal Sakha dāsa, 2003

Śrīla Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja es uno de los principales maestros de la conciencia de Kṛṣṇa de los tiempos modernos. Mantuvo una amistad de toda la vida con Śrīla A. C. Bhaktivedānta Svami Prabhupāda, fundador de la Sociedad International para la Consciencia de Kṛṣṇa (ISKCON). Se conocieron en 1948, y su vínculo se mantuvo como uno de profundo respeto mutuo, servicio y amor*.

Durante más de sesenta años, Śrīla Nārāyaṇa Mahārāja se dedicó a traducir y publicar más de setenta volúmenes de literatura devocional, a impartir innumerables conferencias, a guiar a generaciones de practicantes y a dirigir peregrinaciones anuales por los lugares sagrados asociados con Śrī Kṛṣṇa y Śrī Caitanya.

Tras la partida de Śrīla Prabhupāda de este mundo, él nutrió amorosamente la vida espiritual de muchos de sus discípulos y seguidores. A los 75 años comenzó a viajar por el mundo, dando la vuelta al globo más de 30 veces a lo largo de 14 años, predicando en más de 50 países y estableciendo templos, ashrams y comunidades espirituales por todo el mundo. En el año 2003, recibió un homenaje en Nueva Delhi por parte de una asamblea de destacados santos de Vraja y el Parlamento Mundial de las Religiones, nombrándolo Yuga-Ācārya (“Maestro espiritual del milenio”). Más tarde recibió la Llama de la Paz Mundial en reconocimiento a sus contribuciones para promover la paz y el amor a Dios.

 

*Nuestra relación se basa sin duda en un amor espontáneo. Por eso no hay posibilidad de que nos olvidemos el uno del otro. Que con la misericordia de Guru y Gauranga todo sea auspicioso para ti. Esta es mi oración constante. Desde la primera vez que te vi, he sido tu fiel servidor y amigo. Śrīla Prabhupāda también me miró con ese amor la primera vez que me vio. Fue durante mi primera audiencia (darśana) de Śrīla Prabhupāda que aprendí a amar. Gracias a su ilimitada misericordia ha utilizado a alguien tan indigno como yo para cumplir algunos de sus deseos. Es por su misericordia inmotivada que me ha involucrado en la predicación del mensaje de Śrī Rūpa y Raghunātha.”  (Carta de Śrīla Prabhupāda a ​​Śrīla Nārāyaṇa Mahārāja, con fecha de 28 de septiembre de 1966, Nueva York)

Las primeras deidades de Rādhā-Kṛṣṇa

del movimiento Hare Kṛṣṇa en Occidente

Vasanti Dāsī, fotografía, 2026

Durante los años que Śrīla Prabhupāda estuvo en Occidente, Śrīla Nārāyaṇa Mahārāja, a pesar de quedarse en la India, le brindo apoyo y ánimo constante a su misión a través de cartas frecuentes y comprando y enviando objetos e instrumentos devocionales, como el primer tambor de barro tradicional (mṛdaṅga) y las primeras deidades de Rādhā-Kṛṣṇa para su naciente comunidad del templo en el número 26 de la Segunda Avenida, en la ciudad de Nueva York.

Esta fotografía muestra las deidades originales de Rādhā-Kṛṣṇa, bellamente adornados con atuendos florales durante una conmemoración del 60 aniversario en el número 26 de la Segunda Avenida, el sitio histórico del primer templo Hare Kṛṣṇa en Occidente.

Sabiduría de la Bhagavad-Gita

Haz una pausa. Abre. Lee. Reflexiona.

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No se requiere conocimiento previo de la Bhagavad-gītā. Esta es una invitación a descubrir una enseñanza de sabiduría y, tal vez, a llevarla contigo en tu propio camino.

CONVERSACIONES CADA

ESPÍRITU, CONCIENCIA Y EL VIAJE DEL ALMA

Una conversación con Sripad Bhaktivedanta Shanta Maharaja
Profesor espiritual ghanés y practicante de bhakti

En esta conversación íntima con el curador Ludlow E. Bailey, Sripad Bhaktivedanta Shanta Maharaja reflexiona sobre su viaje espiritual y sus décadas de práctica devocional dentro de la tradición Hare Kṛṣṇa.

Presentado en colaboración con El canto del alma (Song of the Soul), La charla invita a los espectadores a considerar la espiritualidad, la conciencia, la devoción y la búsqueda de un significado más profundo que dan forma a la exposición.

Entrevistado por Ludlow E. Bailey
Director General, Arte contemporáneo de la diáspora africana (CADA)

Miami, 2026 | Duración: aproximadamente 10 minutos

Ambiente sonoro de entrada

Producido por Nitai dāsa y Krishnachandra dāsa

2026

El ciclo del nacimiento y la muerte

Śyāmarāṇī dāsī, 1980

La Muerte se sitúa a un lado del símbolo del infinito, mientras que en el otro una figura materna da a luz a una nueva vida. Entre ambos extremos se desarrolla el viaje humano: infancia, juventud, madurez, vejez y muerte. Debajo de este ciclo se encuentra el océano de saṁsāra (el ciclo de nacimientos y muertes repetidos), repleto de criaturas del mar, la tierra y el cielo, que representa la transmigración del alma a través de innumerables especies y condiciones de vida. A la orilla del agua, un hombre de espaldas tantea con cuidado el océano con la punta del pie, mientras unas montañas lejanas representan el arduo ascenso más allá de la existencia material.

Este ciclo aparentemente interminable se describe a lo largo de la Bhagavad-gītā. Así como el cuerpo cambia de la infancia a la juventud y a la vejez, el alma continúa su viaje, aceptando un cuerpo tras otro de acuerdo con las leyes del karma (las reacciones a nuestras acciones) y los propios deseos. Sin embargo, más allá de estas transformaciones temporales, el ser permanece eterno, tal como una chispa de luz que emana del sol brillante, cada ser vivo está eternamente vinculado a la Fuente Suprema, cuando el alma despierta a esta relación olvidada con Él a través de la devoción ya no está atada al ciclo de nacimiento y muerte, aquello que parece eterno se transforma en el viaje del alma de regreso a casa.

Kṛṣṇa, el Pastorcillo de vacas trascendental

Śyāmarāṇi dāsi, 1982

Óleo sobre lienzo

En el centro de esta escena del bosque sagrado, Kṛṣṇa —el pastorcillo trascendental que atrae a todos los seres— toca su flauta, llenando de armonía amorosa al mundo que lo rodea. Su tez resplandece como una oscura nube de lluvia monzónica, Sus vestiduras doradas destellan como el relámpago y una pluma de pavo real corona Su cabeza, realzando la belleza de Su eterna y cautivadora forma.

Transportadas por la fresca brisa del bosque, las notas de su flauta calman y encienden a la vez cada corazón en toda la tierra de Vraja. Los árboles inclinan y arquean sus ramas para acercarse, y ya sean ciervos, vacas o aves, todos los ojos y oídos están sobre él. En el fondo, incluso los semidioses y los ángeles se apresuran en sus aviones celestiales con forma de cisne en respuesta, mientras este divino sonido de flauta impregna toda la creación. Los abejorros zumban a Su alrededor, y las aguas del río Yamuna se alzan como delicadas manos que se extienden hacia Sus pies de loto para ofrecerle sus flores de loto.

Al escuchar esta vibración, las doncellas de Vraja describen la flauta como el ser más privilegiado y afortunado, pues bebe directamente de los labios de los labios de néctar de Kṛṣṇa.

El canto de la flauta de Kṛṣṇa trasmite Su amoroso llamado por toda la creación, despertando en cada ser vivo el anhelo de regresar a su fuente original y eterna.

Bhagavad-gitā

Śyāmarāṇī dāsī, 1996

Óleo sobre lienzo

En el campo de batalla de Kurukṣetra, justo antes de que comience una gran guerra entre las familias rivales de la dinastía Kuru, el virtuoso príncipe guerrero Arjuna, general de los Pāṇḍavas, se ve abrumado por la magnitud de los eventos que están por suceder. Desesperado, Arjuna recurre a su amigo y conductor del su carruaje, el Señor Kṛṣṇa, en busca de guía. Al enfrentarse a la idea de luchar contra sus respetados maestros, ancianos y parientes, Arjuna se siente abrumado por el pesar y baja su arco, incapaz de soportar el peso de lo que el deber parece exigirle. Sonriendo compasivamente, Kṛṣṇa le habla confidencialmente a su querido amigo y devoto, para el beneficio del mundo entero.

A continuación, se presenta uno de los grandes diálogos espirituales de la humanidad. Las enseñanzas de Kṛṣṇa plasmadas en la Bhagavad-gītā (“La Cancion de Dios”), obra que ilumina la naturaleza del Ser Supremo, el alma individual, la naturaleza material, el tiempo y el karma (las leyes de la acción y la reacción). Kṛṣṇa revela que el sendero de la devoción pura al Supremo (bhakti) es el único refugio verdadero del alma: la fuente de claridad, fortaleza y coraje para actuar sin apego. A través de la devoción y la entrega, cada acción se convierte en una ofrenda de amor.

Al escuchar estas instrucciones, Arjuna comprende su verdadera naturaleza y asume su rol como instrumento divino. Recuperando la claridad y con la devoción despierta en su corazón, alza su arco, listo para actuar al servicio de un propósito superior.

Televisión espiritual en el corazón:

Sañjaya revela los sucesos de la guerra

Śyāmarāṇī dāsi, 1996

Óleo sobre lienzo

Hace cinco mil años, en el palacio real de Hastināpura, el rey ciego Dhṛtarāṣṭra, emperador de la dinastía Kuru, tiembla de ansiedad. Anhela conocer el destino de sus hijos mientras se enfrentan a sus nobles primos, los Pāṇḍavas, en el campo de batalla de Kurukṣetra. Privado tanto de visión física como espiritual, le perturba el destino que se está desarrollando, temiendo el desenlace de la guerra, se dirige, Sañjaya, y le pregunta “Oh Sañjaya, ¿qué está sucediendo allí?”

Sañjaya había recibido el don de la visión divina de su gurú, Vyāsadeva. Aunque se encuentra sentado lejos del campo de batalla, es testigo de cada movimiento, gesto y palabra intercambiada entre Kṛṣṇa and Arjuna. Śrīla A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda describió esto como «televisión mística»: una transmisión sagrada, de corazón a corazón, que fluye del gurú al discípulo.

Cuando el ojo interior se abre mediante la devoción, el discípulo puede presenciar los pasatiempos del Señor y Su presencia en el corazón.

Así se prepara el escenario para relatar la Bhagavad-gītā, la gran joya espiritual y literaria de la antigua India, que forma parte de la epopeya mayor, el Mahābhārata*. Lo que comienza como una duda sobre el destino de los Kurus y los Pāṇḍavas se despliega como una revelación de la relación eterna del alma con el Centro Supremo.

 

* El Mahābhārata, la antigua epopeya en sánscrito en la que aparece la Bhagavad-gītā, es una de las obras literarias más largas del mundo. Con aproximadamente 100.000 versos, es aproximadamente 10 veces más larga que las epopeyas griegas combinadas de Homero (la Ilíada y la Odisea) y aproximadamente 16 veces más largo que la Odisea por si sola, contando el número de líneas.

Vyāsadeva dando visión trascendental a Sañjaya

Śyāmarāṇī dāsi, 1997

Óleo sobre lienzo

Sentado en su refugio idílico, el respetado sabio Vyāsadeva, compilador de los Vedas, otorga la visión divina a su discípulo, Sañjaya. Gracias a este don, Sañjaya puede contemplar desde lejos los eventos que se desenvuelven en el campo de batalla de Kurukṣetra y escuchar la profunda conversación entre Kṛṣṇa y Arjuna a medida que se desarrolla.

Este momento revela un principio fundamental de la sabiduría védica: sin la gracia de un gurú autorrealizado, no se pueden comprender el mensaje de la Bhagavad-gītā ni la naturaleza de la Verdad Absoluta. Las escrituras védicas explican que un gurú cualificado debe estar firmemente establecido en la verdad espiritual, desapegado de la vida material y capacitado para transmitir el conocimiento trascendental al corazón del discípulo. Asimismo, el discípulo debe ser sincero, humilde y estar deseoso de escuchar y servir.

Así como Arjuna fue bendecido al escuchar a Kṛṣṇa en persona, Sañjaya fue inmensamente bendecido por la gracia de Vyāsadeva. Aunque la distancia lo separaba del campo de batalla, Sañjaya siguió presente mediante este vínculo espiritual, recordándonos que la realización no depende de la proximidad física, sino de la actitud de entrega y de la guía de un maestro genuino.

Śrila Viśvanātha Cakravarti Ṭhākura

Śyāmarāṇī dāsī, 1996

Óleo sobre lienzo

Esta pintura, realizada para la edición GVP* de 1996 de la Bhagavad-gītā, retrata un momento de inspiración divina en la vida de uno de sus comentaristas más venerados. Sentado frente a su ermita en un bosque de Vraja, el santo y poeta-filósofo, Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura (1626–1708), escribe en una hoja de palma a la suave luz del amanecer. Lágrimas de puro amor extático hacia Dios le bajan por las mejillas mientras escribe. Una mano calma su corazón mientras recibe revelaciones espirituales, al mismo tiempo la otra se desliza con trazos deliberados sobre el manuscrito.

Viśvanātha fue el cuarto maestro espiritual en la línea discipular del Señor Caitanya Mahāprabhu, perpetuando las enseñanzas del servicio devocional amoroso y espontáneo (bhakti-yoga) tal como lo enseñó El Señor Caitanya Mahāprabhu. Mediante sus amplios escritos y comentarios, presentó una visión teológica única en la que el máximo logro de la devoción es el servicio amoroso a la Diosa Suprema, Śrī Rādhā, la contraparte femenina eterna de Śrī Kṛṣṇa y la encarnación del amor divino (bhakti).

 

*Gaudiya Vedanta Publications (GVP) es el brazo editorial de las enseñanzas de Srila Bhaktivedanta Narayana Gosvami Maharaja.

Mahāprabhu encanta a los monjes māyāvādi

Śyāmarāṇi dāsi, 1974

Óleo sobre lienzo

Irradiando conocimiento trascendental y gozo, el Señor Caitanya Mahāprabhu se sienta serenamente en medio de los monjes escépticos que le rodean en la ciudad de Varanasi, y pronto los conquista. Hacia 1514 EC, el movimiento saṅkīrtana de canto congregacional de los Santos Nombres del Señor Caitanya se propagaba rápidamente por toda la India, pero los monjes impersonalistas de la tradición Śaṅkara lo criticaron y lo descartaron por sentimental.

Su principal académico, Prakāśānanda Sarasvatī, cuestionó: «¿Por qué te dedicas a cantar “Hare Kṛṣṇa” y a bailar con fanáticos? La meditación silenciosa y el estudio del Vedānta son los únicos deberes de un sannyāsī (renúnciate).” El Señor Caitanya respondió humildemente que Su maestro espiritual lo había considerado no apto para estudiar el Vedānta y le había indicado simplemente cantar el Santo Nombre del Señor Kṛṣṇa, la esencia de toda la sabiduría védica.

Cuando Prakāśānanda defendió la liberación impersonal, o la fusión en la unidad con el Brahman sin forma, El Señor Caitanya ofreció una explicación definitiva de la filosofía Vedānta — afirmando la existencia eterna de un Dios personal, la naturaleza de la conciencia y la eterna individualidad del alma.

Mientras Él habla, el ambiente cambia: algunos monjes se inclinan hacia adelante, cautivados y emocionados, mientras que otros permanecen indecisos. La obra captura sus diversas reacciones a medida que su orgullo y su intelectualismo seco ceden ante el despertar de la devoción (bhakti) en sus corazones.

Śrila Bhaktisiddhānta Sarasvati Ṭhākura Prabhupāda (1874–1937)

Harernāmānanda Dāsa, 2024

Óleo sobre lienzo

Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura lideró la difusión mundial del vaisnavismo gaudiya* y el canto congregacional de los Santos Nombres (el movimiento de saṅkīrtana) al instruir a su discípulo Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Prabhupāda para que llevara esta misión a Occidente. Nacido como respuesta a las oraciones de su padre, el gran santo vaiṣṇava Śrī Bhaktivinoda Ṭhākura, recibió una base espiritual impecable. Más tarde, aceptó la iniciación de parte del muy venerado Śrīla Gaura Kiśora Dāsa Bābājī Mahārāja.

Inspirado por el amor puro hacia Kṛṣṇa, Śrīla Sarasvatī Thakura disipó sin temor las ideas erróneas sobre la filosofía védica y el dharma, propagando la devoción pura (bhakti) por toda la India. Con el fin de capacitar a almas devotas y educar a las masas a través de literatura espiritual, fundó sesenta y cuatro comunidades de templos (Gauḍīya Maṭhas) así como imprentas para difundir la sabiduría de los Vedas. Por medio de sus miles de seguidores inspirados, propagó olas de misericordia trascendental por todo el mundo.

 

*El vaisnavismo gaudiya es una tradición devocional (bhakti) arraigada en las escrituras védicas de la antigua India, que surgió en Bengal durante el siglo XVI a través de las enseñanzas de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Su teología se centra en la devoción amorosa hacia la Pareja Divina —Śrī Śrī Rādhā y Kṛṣṇa— y en el canto congregacional de los Santos Nombres (saṅkīrtana).

Srila Prabhupada en la imprenta

Śyāmarāṇi dāsi, 1978

Óleo sobre lienzo

Reproducción de la imagen original

En agosto de 1935, Śrīla Prabhupāda conversó en privado con su maestro espiritual, quien le confesó su preocupación sobre los conflictos internos en su misión causados por la adquisición de un gran templo y su riqueza. Durante esta conversación, Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura enfatizó que hubiese preferido vender la propiedad y usar los fondos para imprimir y distribuir libros como cimiento de su misión. “Si consigues dinero, imprime libros” se convirtió en la instrucción perdurable de aquel encuentro.

Antes de zarpar hacia Occidente en 1965, Śrīla Prabhupāda organizó personalmente la impresión de los tres volúmenes del Primer Canto del Śrīmad-Bhāgavatam en la New O.K. Press de Churiwala, Delhi. Trajo consigo a Estados Unidos un pequeño baúl cargado con estos libros.

Śrila Prabhupāda aceptando iniciación

Śyāmarāṇi dāsi, 1978

Óleo sobre lienzo

Reproducción de la imagen original

En 1922, Śrīla Prabhupāda —conocido entonces como Abhay Charan De— fue presentado al destacado gurú vaisnava Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura. Impresionado por el joven culto, Śrīla Bhaktisiddhānta le pidió que fuera a países de habla inglesa para difundir la conciencia de Kṛṣṇa. Como seguidor de Gandhi y del movimiento de independencia de la India, Abhay dudaba que alguien fuera a escuchar a un indio antes de que el país lograra su autogobierno. Śrīla Bhaktisiddhānta respondió que el conocimiento espiritual importaba demasiado como para depender de cambios políticos externos.

Profundamente conmovido por la claridad y la profundidad de este maestro espiritual, Abhay se dedicó a esta misión. Once años después, en 1933, Śrīla Bhaktisiddhānta lo aceptó formalmente como discípulo y le dio el nombre “Abhay Caraṇāravinda Dāsa”— que significa el que no teme, por haberse refugiado a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa.

“La chispa del amor por Kṛṣṇa es encendida por el maestro espiritual, el devoto puro. En cuanto a mí, mi maestro espiritual, Su Divina Gracia Om Viṣṇupāda Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Prabhupāda, me instruyó que asumiera la responsabilidad de difundir la conciencia de Kṛṣṇa en el mundo occidental. Su Divina Gracia deseaba profundamente predicar el mensaje del Señor Caitanya en Occidente, y mi éxito es tanto su gracia como su complacencia.” (Ciencia de la Autorrealización – Capítulo 8)

Controlado por los sentidos

Śyāmarāṇi dāsi

Óleo sobre lienzo

Cedido en préstamo por la colección privada de Raghunath Dasa

Como si estuviera encadenado al sofá, aquí se muestra a un hombre abrumado por una avalancha de estímulos que bombardean cada aspecto de su ser físico.

¿Está este hombre disfrutando de sus sentidos, o es simplemente esclavo de ellos?

Con su experiencia del tacto, el gusto, el oído, la vista y el olfato son arrastrados, tirados, pellizcados, retorcidos o controlados de cualquier otra forma, él está —dicho de forma sencilla— atrapado. Como si estuviera atrapado bajo un peso abrumador, el ambiente azul y la faz verde de dolor sobre en su pecho pasan a ser los tonos dominantes, tanto en la paleta de la obra como en la carga emocional que la escena transmite.

La Bhagavad-gītā describe claramente la mente y los sentidos como herramientas de percepción. Tenemos la posibilidad de elegir la calidad del contenido que absorbemos y expresamos a través de ellos. Pueden servir para agudizar y ampliar la percepción, o bien para entorpecerla y deformarla, dependiendo de cómo ejerzamos nuestro libre albedrío. Por consiguiente, la Gītā promueve el autodominio mediante el empleo práctico de la mente y los sentidos para recibir conocimiento espiritual y cultivar la devoción.

Esta obra es un ejemplo de un subgénero limitado pero distintivo surgido de la Escuela de Arte Bhaktivedanta, en el que se representan temas filosóficos concretos —relativos a los desafíos atemporales de la condición humana— dentro de contextos modernos y mediante representaciones visuales a menudo grotescas.

Cupido ataca al rishi Mārkaṇḍeya

Śyāmarāṇi dāsi, 1983

Reproducción de óleo sobre lienzo

Cuando alguien sabe lo que quiere y se fija en su propósito, pueden alcanzar un estado de serena concentración, incluso al enfrentarse a una gran oposición y verse rodeados por el torbellino de la existencia material. El sabio Mārkaṇḍeya personificaba este principio, sentado en profunda meditación en la soledad del bosque, al punto de que la fuerza de sus severas penitencias y cantos celestiales generó la envidia de Indra, señor de los cielos y de las lluvias.

Al enviar al mismísimo Cupido, junto con hermosos cantores celestiales, bailarinas, la estación de la primavera y la brisa perfumada con sándalo proveniente de las colinas malaya, Indra buscaba perturbar la concentración del gran sabio. En segundo plano, la Codicia y la Embriaguez aparecen personificadas, intentando ejercer su influencia sobre él.

Sin embargo, Mārkaṇḍeya, habiendo experimentado un gusto superior y estando inmerso en su vida espiritual interior, no se inmuta.  Para él, tales placeres materiales le parecen tan poco atractivos como vidrios rotos si se comparan con la joya de la bienaventuranza trascendental que se encuentra en el amor puro y la devoción (bhakti).

Rompiendo el Gran Arco

Śyāmarāṇi dāsi, 1990

Óleo sobre lienzo 

Kṛṣṇa y su hermano mayor Balarāma entran en el recinto del sacrificio en la ciudad capital de Mathurā, gobernada por su tiránico tío, el rey Kaṁsa. Tras cruzar las puertas y romper el arco del sacrificio, vencen a la guardia del rey con los trozos rotos del arma. Este ya no es el Krsna que toca la flauta. Más bien, este pasatiempo es la culminación de una serie de encuentros en los que Kṛṣṇa revela Sus poderes divinos y opulencias tras dejar atrás la vida despreocupada de un pastor de vacas.

Al dejar los bosques de Vrndavan por la ciudad de Mathurā, Kṛṣṇa hará realidad la profecía sobre la muerte del rey Kaṁsa, marcando el inicio de la misión más amplia de Sus pasatiempos terrenales: defendiendo a los justos, restableciendo el dharma y, con el tiempo, transmitiendo la sabiduría eterna de la Bhagavad-gītā en el campo de batalla de Kurukṣetra.

Tal como se ilustra aquí, la caída de Kaṁsa y sus seguidores sirve de advertencia contra una vida consumida por la insensatez, la envidia, la crueldad y la obediencia ciega a las ambiciones destructivas de gobernantes tiránicos.

Alma y Superalma

Ātma–Paramatma

Instalación de vídeo digital con tres pinturas clásicas que muestran temas de la Bhagavad-gītā

Adaptación digital de Dina Dīna Bandhu dāsa (Aidan Gonzalez)
2026

Mediante el movimiento, la luz y la perspectiva cambiante, tres cuadros clásicos se convierten en una experiencia contemplativa y temporal.

La Superalma en todos los seres

Śyāmarāṇī dāsī, 1976

Reproducción de imagen de 10 x 8 pulgadas

Un sabio permanece absorto en meditación en lo profundo del bosque, observando a los innumerables seres vivos a su alrededor. En el interior de cada uno resplandece la radiante presencia tanto del alma individual como la del Señor en su aspecto de Superalma (Paramātmā). Encima del sabio surge una visión de la forma de cuatro brazos del Superalma, revelando el objeto de su meditación y la fuente de su realización.

La Bhagavad-gītā enseña que el fundamento de la sabiduría espiritual es ver a todos los seres con visión de igualdad (sama-darśinaḥ). Trascendiendo las distinciones temporales de cuerpo, especie, aprendizaje y posición social, el sabio percibe a todo ser vivo como un alma eterna. Ya sea una hormiga, un elefante, un pájaro o un ser humano, cada uno está acompañado por el mismo Señor Supremo, quien reside en el corazón de todos como el testigo y amigo eterno. De este modo, ver a todos por igual no elimina la diversidad, sino que muestra la unidad espiritual detrás de toda vida.

Cuerpos en transformación

Parikṣit Dāsa, 1983

Óleo sobre lienzo

Presentado en el video: el alma y la Superalma.

Un motivo constante de la Bhagavad-gītā es la transmigración del alma de un cuerpo cambiante a otro. La Bhagavad-gītā enseña que, si bien el cuerpo atraviesa la infancia, la juventud, la vejez y la muerte, el alma eterna el alma eterna no cambia. La muerte no es el fin de la vida, sino el paso del alma a otro cuerpo, continuando su viaje según las leyes del karma — los resultados acumulados de los pensamientos, acciones y deseos de uno a lo largo de muchas vidas.

Por este motivo, el Señor Kṛṣṇa aconseja amablemente a Arjuna que no llore la muerte de su abuelo Bhīṣma ni la de sus otros seres queridos en el campo de batalla. El alma no puede ser destruida, y la muerte marca el comienzo de otro capítulo en su viaje continuo. De acuerdo con su conciencia y sus acciones, el ser vivo acepta otro cuerpo, llevando consigo las lecciones que aún quedan por aprender.

Esta comprensión transforma el duelo en visión espiritual. Debajo de las circunstancias cambiantes de la vida material, el alma continúa su peregrinaje hacia la autorrealización.

El hombre en la tira de película

Śyāmarāṇī dāsī, 1978

Óleo sobre lienzo

Presentado en el video: el alma y la Superalma.

Según la filosofía védica, el alma se diferencia del cuerpo físico. Como explica Śrīla Prabhupāda en su comentario de la Bhagavad-gītā Tal Como Es, el cuerpo material está sujeto a un cambio constante— desde la infancia hasta la juventud y la vejez. No obstante, en medio de estos cambios, nos sentimos como la misma persona. El cuerpo cambia, más el ser consciente permanece constante. Del mismo modo que los que los cuadros individuales de una cinta cinematográfica se mueven tan rápidamente que crean la ilusión de una imagen única en movimiento continuo, el cuerpo cambia constantemente, lo que lleva a la transición conocida como muerte.

 No obstante, el alma es ajena al nacimiento, primordial y eterna; No deja de existir cuando la forma física se desvanece. Acompañada por la Superalma, que reside en el corazón de todo ser viviente, el alma espiritual eterna se desplaza de un cuerpo a otro, iluminada siempre por la presencia eterna de la conciencia.

Las tres modalidades de la naturaleza material

Śyāmarāṇi dāsi, 1974

Óleo sobre lienzo

Reproducción de imágen

Tomando como referencia las enseñanzas de la Bhagavad-gītā, esta obra ilustra la falsa sensación de control dentro del mundo material. Dos figuras ocupan la escena: una parece poderosa y dominante, mientras que la otra se esfuerza a sus pies. Sin embargo, ambos están atados por hilos de marioneta, lo que revela que ninguno es verdaderamente independiente. Por encima de ellos, tres figuras que representan las modalidades de la naturaleza material (la bondad, la pasión y la ignorancia) guían sus movimientos. Estas fuerzas de la naturaleza material actúan bajo la supervisión del Señor Supremo, quien permanece trascendental a ellas.

La obra muestra la enseñanza de la Bhagavad-gītā sobre el alma condicionada, bajo la influencia del ego falso, puede considerarse un controlador independiente o una víctima de las circunstancias, siendo ambas experiencias modeladas en definitiva por las leyes de la naturaleza material y el karma. Las figuras representan dos caras de la misma ilusión: el deseo de ser un controlador independiente por encima de las leyes de la naturaleza material, y la sensación de impotencia frente a dichas leyes. Ambas figuras permanecen sujetas a las fuerzas que moldean la existencia material, apuntando hacia una comprensión más profunda de la verdadera libertad a través del despertar espiritual.

“Estando bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material, el alma espiritual confundida se cree el ejecutor de las actividades, las cuales en realidad son llevadas a cabo por las tres modalidades de la naturaleza material [la bondad, la pasión y la ignorancia]” (Bhagavad-gītā, 3.27)

 

Cuatro rostros del karma

Śyāmarāṇi dāsi, 1979

Óleo sobre lienzo

Reproducción de imágen

Cuando llegue la muerte, la conciencia que ha forjado lo guiará al siguiente cuerpo. Si ha hecho que su conciencia sea como la de un gato o un perro, sin duda se transformará en el cuerpo de un gato o de un perro… Y si él está en conciencia de Kṛṣṇa, será llevado al mundo espiritual y se asociará con Kṛṣṇa. (Bhagavad-gītā 15.8, Comentario)

Desde la conciencia incipiente de la vida vegetal hasta la lucha impulsada por el instinto entre depredador y presa, esta serie ilustra un principio fundamental del karma: La conciencia que cultivamos y las decisiones que tomamos moldean el camino de nuestra alma individual. Como explica la Bhagavad-gītā: “La entidad viviente en el mundo material lleva sus diferentes conceptos de la vida de un cuerpo a otro, tal como el aire transporta los aromas” (Bhagavad-gītā 15.8)

Al comprender el karma, se nos invita a vivir con mayor sabiduría, integridad y compasión, hacia uno mismo y los demás, despertando nuestra capacidad de tomar decisiones conscientes para forjar nuestro destino.

Dos pájaros en el árbol

Śyāmarāṇi dāsi

Óleo sobre lienzo

Reproducción de imagen

“El señor es el compañero constante de la entidad viviente como el Paramatma, o sea la Superalma; y por lo tanto Él puede comprender los deseos del alma individual, así como se puede oler la fragancia de una flor con sólo estar cerca de ella.” (Bhagavad-gita, 5.15 Significado)

“Los Vedas (Muṇḍaka y Śvetāśvatara Upaniṣads) comparan el alma y la Superalma con dos pájaros amigos posados ​​en el mismo árbol. Uno de los pájaros (el alma atómica individual) come los frutos del árbol, y el otro pájaro (Kṛṣṇa) se limita a observar a Su amigo. De estos dos pájaros, aunque ambos son iguales en calidad, una está cautivado por los frutos del árbol material, mientras que el otro simplemente presencia las actividades de su compañero… Aunque son amigos, no obstante, uno es el amo y el otro es el sirviente.

“Que el alma atómica olvide esa relación es la causa de su cambio de posición de un árbol a otro, o de un cuerpo a otro. El alma jīva está luchando muy afanosamente en el árbol del cuerpo material, pero en cuanto accede a aceptar al otro pájaro en el carácter de maestro espiritual supremo, tal como Arjuna accedió a hacerlo al entregarse a Kṛṣṇa voluntariamente para que lo instruyera, el pájaro subordinado se libra de inmediato de todas las lamentaciones.” (Bhagavad-gita 2.22, Comentario)

El amigo en nuestro corazón

Śyāmarāṇi dāsi

Óleo sobre lienzo

Reproducción de imagen

“Yo estoy situado en el corazón de todos, y de Mí vienen la memoria, el conocimiento y el olvido.”
— Bhagavad-gita (15.15)

Mostrado en una apacible forma de cuatro brazos, la Superalma (Paramātmā) sostiene la flor de loto, la caracola, el mazo y el disco: emblemas tradicionales de la protección, la guía, el amor y las bendiciones del Señor Supremo. Si bien está presente en el corazón de todo ser vivo e incluso en cada átomo de la creación, la Superalma permanece trascendental al plano material, representado por el loto sobre el cual se apoya. Ocho abejas revolotean alrededor de Su fragante guirnalda, atraídas por su néctar, simbolizando la dulzura espiritual al alcance de quienes se vuelven hacia su interior en busca de verdad y belleza.

La obra invita a la contemplación de lo Divino como un compañero personal, testigo y guía constante, ofreciendo una guía amorosa a cada alma.

Damodara-Līlā
(Atado por el amor)

Śyāmarāṇi dāsi, 2006

Óleo sobre lienzo

¡Madre Yaśodā ha sorprendido a su bebé Kṛṣṇa robando mantequilla con las manos en la masa! Por mucho que intente negarlo, lleva la culpa impresa en sus labios brillantes untados de mantequilla y en el camino de pisadas mantecosas que va dejando.

Decidida a corregirlo, intenta atarlo con una cuerda de seda al mismo mortero que él utilizó para alcanzar los tarros de mantequilla colgados. Yaśodā había batido más mantequilla dulce con la esperanza de que Él dejara de saquear las despensas de los vecinos. No obstante, cuanto más lo alimentaba, más se expandían sus juegos y diversiones.

Fingiendo estar molesta por las travesuras de Kṛṣṇa, pero gozando en secreto de Su encantadora picardía, la Madre Yaśodā ahora intenta darle una lección. Pero su cuerda de seda sigue siendo dos dedos más corta. Ella contempla Su belleza con devoción, sintiendo que su corazón se desborda de amor.

Ata cuerda con cuerda, pero cada vez le faltan misteriosamente dos dedos de longitud. Este, nos dicen los sabios, es el misterio de la devoción: vincularse con el Señor Supremo requiere tanto nuestro esfuerzo sincero como Su misericordia inmotivada.

Por fin, al ver su sudor y su cabello suelto, se deja atar simplemente con la cinta de su pelo. De esta manera, el Ser Supremo omnipresente queda atado, no con una cuerda, sino con el amor puro de Su devoto.

Kunja Kīrtana

Śyāmarāṇi dāsi, 2020

Óleo sobre lienzo

En lo profundo de un refugio boscoso y solitario (kuñja) de Vṛndāvana, Śrī Rādhā, junto con sus amigas (sakhīs) y sus doncellas mañjarīs, ha organizado una reunión de kīrtana (canto musical de los Santos Nombres) para su amado Kṛṣṇa.
Cantan y tocan varios instrumentos, como tambores de barro (mṛdaṅgas), platillos (karṭālas) e instrumentos de cuerda como el sitar, mientras Kṛṣṇa acompaña con su flauta. El bosque entero vibra con una energía extática e intensa mientras cantan y bailan bajo la dirección de Śrī Rādhā.

Dado que Rādhā es la gurú original que enseña el arte del kīrtana con amor y devoción, incluso Kṛṣṇa aprende de Ella; por eso se le ve arrodillado ante Ella en lugar de sentado a su lado. Esta vibración pura del kīrtana desciende al mundo material desde Goloka Vṛndāvana (el Vraja eterno y original del mundo espiritual), reconectando a todas las almas con la fuente real del amor eterno: la Pareja Divina, Rādhā y Kṛṣṇa.

Jaya Śri

Śyāmarāṇī dāsī, 2006

Óleo sobre lienzo

Esta pintura ilustra una canción (aṣṭapadī) del tercer acto del poema lírico en sánscrito del siglo XII, obra del poeta Jayadeva Gosvāmi, Gīta-Govinda. Muestra a Kṛṣṇa como Mugdha-Mādhusūdana (“Kṛṣṇa fascinado”) embelesado por Jaya Śrī —un nombre de Rādhā—, que significa la Diosa Suprema que siempre triunfa en el amor sobre Su amado Kṛṣṇa.

Aunque eternamente una sola alma, Rādhā y Kṛṣṇa Radha y Krishna se manifiestan en dos cuerpos para saborear la dulzura de los pasatiempos divinos (līlā) con Sus queridos compañeros.

La escena se presta a dos interpretaciones: Kṛṣṇa contempla una visión de Rādhā en su agonía por la separación de ella; o Rādhā verdaderamente camina hacia su lago favorito, Rādhā-kuṇḍa, anunciado por un loro posado cerca de allí.

Kṛṣṇa y Balarāma Rescatan a Nanda Mahārāja

Śyāmarāṇi dāsi, 1984

Óleo sobre lienzo

Esta pintura captura el momento en que Kṛṣṇa y Balarāma rescatan a su padre, Nanda Mahārāja, del dominio acuático de Varuṇa, el semidiós que gobierna los mares, ríos y arroyos. Conforme a la tradición en el sagrado día de dvādaśī, Nanda Mahārāja se adentró en el río Yamunā para tomar un baño; Sin embargo, era antes de la hora propicia para romper oficialmente el ayuno. Tomando su baño temprano como una falta, los sirvientes de Varuṇa lo capturaron y lo presentaron ante su amo.

Cuando los pastorcillos gritaron alarmados, Kṛṣṇa, el pastorcillo juguetón, respondió de inmediato. Él entró en el reino de Varuṇa para proteger a Su devoto. Varuṇa, al reconocer al Señor Supremo, emergió con las manos juntas y rezó con humildad:

“Le ruego me perdone por la ofensa cometida por mis sirvientes. Creo que fue Su plan mostrarme Su misericordia mediante Su presencia personal aquí. ¡Oh, mi querido Señor Kṛṣṇa, Govinda, ¡ten piedad de mí!”

Este episodio, narrado con encanto en el Libro de Kṛṣṇa, revela que incluso seres poderosos como Varuṇa actúan bajo la voluntad del Señor Supremo. La naturaleza no es aleatoria ni independiente; cada elemento está gobernado por un orden divino consciente.

En esta escena, se entremezclan los sentimientos devocionales del vātsalya-rasa (afecto paternal) y el sakhya-rasa (amistad), y presentan el mundo espiritual como vibrante, lleno de vínculos y una profunda intimidad trascendental.

Las gopīs hechizadas por la melodía de la flauta de Kṛṣṇa

Syamarani Dasi, 1983

Óleo sobre lienzo

La luna llena de otoño se alza sobre el bosque de Vṛndāvana, tiñendo el horizonte del este con un suave brillo rojizo. La noche está perfumada por flores abiertas; el aire, fresco y en calma. Kṛṣṇa hace sonar su flauta en este momento sagrado. Su encantadora melodía perfora la noche, y las vaqueras de Vraja — las gopīs— escuchan su llamado irresistible. Cautivadas por el amor puro y trascendental, dejan atrás sus hogares, familias, deberes y quehaceres pendientes. Unas se apresuran con la ropa a medio abrochar y los adornos torcidos, creyendo cada una que Kṛṣṇa la llama solo a ella. Cautivadas por la dulzura de Su divina flauta y la hermosura del bosque iluminado por la luna, se apresuran al encuentro de su amado Señor.

El sonido de la flauta de Kṛṣṇa revela la más alta expresión de amor por Dios en el humor de mādhurya-rasa, el amor íntimo entre el amante y el Amado. Las gopīs No busquen nada para sí mismas; Su único anhelo es amar y servir a Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios y el deposito de Placer. En la tradición del bhakti a Krsna, este amor desinteresado (prema-bhakti) es la máxima perfección de la devoción y la plenitud suprema, tan bellamente plasmadas en esta pintura.

Manini Rādhā

Śyāmarāṇī dāsī, 2006

Óleo sobre lienzo

Rādhā llora, absorta en un estado de ira amorosa trascendental (māna), mientras Kṛṣṇa intenta apaciguarla. Distraída, traza dibujos con los dedos en el polvo frente a sus pies, mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas.  Bajo Sus pies, las piedras se funden en éxtasis espiritual, mientras las cascadas del fondo hacen eco de Sus torrentes de lágrimas. Poco después Kṛṣṇa de manera célebre se lleva a Su cabeza el polvo —parecido al polen— de los pies de loto de Ella, para así apaciguarla.

Esta pintura ilustra una canción (aṣṭapadī) del duodécimo acto del Śrī Gīta-Govinda, obra del poeta y santo del siglo XII Jayadeva Goswāmī. Creada con gran cercanía emocional, las figuras parecen fundirse y sus halos se unen en uno solo, anticipando el alegre reencuentro que está por llegar.

Los halos, los pies y las manos semejantes a flores de loto y la tez azul de Krishna conforman un lenguaje visual que expresa su divinidad. Ellos no son seres humanos corrientes, y este no es un amor ordinario. Esta pintura nos recuerda que todo lo que existe en este mundo material halla su fuente pura y original en el mundo espiritual, emanando de la Fuente Suprema. Incluso los celos, que en este mundo se manifiestan como una emoción distorsionada y egocéntrica, son un reflejo tenue o pervertido de ese estado anímico propio del mundo espiritual, que es puro y rebosante de bienaventuranza. Allí, es completamente desinteresado: existe únicamente para el placer de Kṛṣṇa, despierta Su anhelo trascendental —que crece sin cesar— y genera dicha para todos.